Sergio Morales D.
Rector del CFT San Agustín
Tomar la decisión de estudiar es, sin duda, uno de los pasos más significativos en la vida de una persona. No se trata únicamente de elegir una carrera o matricularse en una institución de educación superior; es una determinación que abre oportunidades, transforma trayectorias personales y, cuando se multiplica, contribuye directamente al desarrollo social y productivo de un territorio.
Desde la mirada de quienes trabajamos por el progreso del Maule —desde diversas áreas sectoriales productivas y de servicios privados y públicos — tenemos plena convicción de que la formación es una de las herramientas más poderosas para mejorar la calidad de vida de las personas y fortalecer el desarrollo regional. Las cifras lo confirman, pero la experiencia cotidiana lo ratifica con aún mayor fuerza: estudiar amplía las posibilidades de empleo, permite la reconversión laboral, fortalece competencias, genera redes y, sobre todo, devuelve confianza y proyección de futuro.
Cada estudiante que ingresa a una institución de educación superior, sea un Centro de Formación Técnica, Instituto Profesional o Universidad, lo hace impulsado por un propósito profundo. Detrás de esa decisión hay familias que buscan mayor bienestar, trabajadores que desean avanzar, mujeres y hombres que quieren aportar más a su comunidad y jóvenes que abren camino como primera generación de educación superior. Estudiar es un acto de esperanza, pero también de responsabilidad con uno mismo y con el entorno.
Como actor privilegiado, desde mi rol de rector de una IES regional, veo diariamente ese compromiso en estudiantes que compatibilizan trabajo y estudio; en madres y padres que regresan a las aulas; en personas que, pese a dificultades económicas, geográficas o personales, perseveran porque saben que la educación es una vía concreta para cambiar su historia. Esa perseverancia no solo transforma vidas individuales, sino que fortalece el capital humano del Maule, impactando positivamente en su desarrollo productivo y social.
En una región donde aún existen brechas importantes, la educación superior cumple un rol estratégico. Es un puente real entre las personas y el trabajo, entre el talento local y las necesidades del territorio.
Estudiar es una decisión libre, personal e intransferible. Pero también es, en muchos casos, el punto de inflexión que cambia el rumbo de una vida y que, al mismo tiempo, contribuye al progreso colectivo.
Por eso, hoy quiero invitar a quienes están evaluando dar este paso, a hacerlo con convicción y confianza. No existe una edad ideal ni un momento perfecto. Lo esencial es comenzar. Porque invertir en educación es invertir en las personas, en sus familias y en el desarrollo del Maule. Y ese es, sin duda, uno de los caminos más sólidos hacia un futuro con más oportunidades para todos.
Director Junta de Adelanto del Maule.

